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LECTURA PSÍQUICA USANDO OBJETOS-OBJETIVO Y OBJETIVOS HUMANOS: REFLEXIONES ACERCA DE LA “PSICOMETRÍA”[1]

 

Alejandro Parra & Juan Carlos Argibay[2]

 

“Hace muchos años, mi hermana menor tenia una amiga que vivia en Bernal, en la Provincia de Buenos Aires, a quien fuimos a visitar. Era una niña de diez años que tocaba el arpa. Cuando estábamos en su casa, de repente, mientras ella estaba tocando, la veo toda mojada. Su rostro se había transformado en un color violáceo, o morado. Me sorprendió. Me pregunté, ¿qué estoy viendo, qué cosa extraña? Al momento, volvi a verla violácea, y esta vez el agua se venia hacia mis pies. Crei que se trataba del efecto del cansancio de ese dia, o el efecto de la música. Pero no dejó de inquietarme. Diez dias después, supe que la niña habia muerto ahogada en una pileta.” Carlos Garcia Barraquero es uno de los psíquicos argentinos, que, de vez en cuando, deja el anonimato y decide prestarse a una entrevista periodística. Carlos asesora a políticos y empresarios, e intervino en numerosos casos policiales. También fue consultado por funcionarios del Gobierno de Carlos Menem, durante diez años, pero no nos proporcionó mayor información al respecto.

 

La mayoría de los psíquicos, en su biografía, ya tienen una larga historia de experiencias paranormales espontáneas –desde su niñez– hasta que logran “controlar” de alguna forma sus habilidades parasensoriales. Es el caso de Leonor Hernández, profesional de la educación y psíquica de conocida trayectoria. Cuando niña, su padre, hombre de campo y dueño de caballos de carrera, a menudo le consultaba para saber cual sería el caballo ganador. No pocas veces subía a los hombros de sus padre para que señale, entre la multitud, al equino que sería futuro campeón. “Mis aciertos iban a menudo en contra de las probabilidades” –dice. Cierta vez, el socio de su esposo los estafó. Ella sentenció diciendo “su casa va a quedar bajo el agua;” aunque ella misma ignoraba el porqué de tan enfática declaración. Pasaron muchos años hasta que ambos supieron que aquel hombre había comprado una casa, en el interior del país, que quedó sepultada y arruinada después de una tremenda inundación cuando, como consecuencias de las lluvias, la casa quedó enteramente bajo el agua.

 

Los psíquicos a menudo tienen habilidades de predicción. Lidia Chacón “percibe” una ráfaga de información cuando usa nombres y fotos de personas. Su psiquiatra y analista, la Dra. Elena Liseaga, cuenta que Lidia, durante un análisis, describió literalmente a la persona que se habia recostado en su diván minutos antes que ella, “es como si la energia de mi paciente anterior hubiera quedado impregnada” –cuenta Liseaga. Desde niña, Lidia tuvo experiencias intensas, por ejemplo, la muerte de su propio padre; ella misma sostiene que sus impresiones llegan en forma de vibraciones, corrientes de electricidad y otros signos que puede identificar. En sus propias palabras “puedo adelantarme a una enfermedad; apenas pongo mis manos sobre el nombre escrito de la persona, comienzo a experimentar sensaciones físicas que la persona puede estar sintiendo o los síntomas de una enfermedad futura.”

 

Actualmente Carlos, Leonor y Lidia trabajan como psíquicos en sus propios domicilios, aconsejando a personas. Consultan acerca de qué hacer y cómo, cuando aparentemente no hay salida para sus problemas. A menudo son también consultados por la misma policia. Leonor adquirió fama, en 1985, cuando a pedido de los investigadores, intervino en el crimen de la Dra. Cecilia Giubileo usando solo una fotografía de la víctima. El caso fue conocido como uno de los crímenes más resonantes en las páginas policiales. Pero, ¿acaso son todos honestos y desinteresados? Definitivamente, no. Los tres condenan a sus “pares,” cuando predicen, muy verborrágicamente, eventos sociales que cualquiera puede deducir por los titulares de la prensa o a los “horoscoperos” que sostienen afirmaciones tan generales y ambiguas que le caben a cualquiera.

 

“Al principio de mi entrenamiento –confiesa Leonor– hace más de quince años, yo necesitaba al menos treinta minutos de intensa relajación, concentración, e ingresar en un estado de atención interna... ahora las imágenes fluyen con más intensidad y rapidez apenas toco una fotografía o sólo con el nombre.” Pero, ¿cómo controlar si una declaración que el psíquico hace es legítimamente paranormal o está basada en meras deducciones, inferencias, o datos que se adquieren fácilmente por la forma de vestir, caminar, hablar o escribir? Normalmente, los psíquicos ofrecen su ayuda para la solución de problemas, por ejemplo, hallar a personas desaparecidas. Además, la gente está más interesada en la cuestión de cuán útil puede resultarles la aplicación de estas capacidades que en explicaciones científicas. La gente quiere saber si debe consultar a un psíquico por un determinado problema, o que puede esperar del tratamiento de un sanador paranormal. Este es un aspecto importante de la actividad científica: ofrecer respuestas a la sociedad que no estén basadas en la creencia o en el escepticismo, sino basadas en datos verdaderos de la investigación.

 

        El término “psicometría” describe un tipo de percepción extrasensorial que permite a un psíquico, médium, vidente, o sensitivo, recibir impresiones empleando un objeto físico como inductor o instrumento para mediatizar información. Esto difiere de otras formas de comunicación extrasensorial más cuestionables, tales como la “lectura psíquica” cara a cara o la canalización de espíritus controles, como lo practican los mediums espiritistas.

 

El término fué acuñado en 1842 por el Dr. J.Rhodes Buchanan, Decano de la Facultad Ecléctica de Medicina de Covington, Kentucky, antes del nacimiento de la parapsicología como ciencia. Hacia 1860 el profesor William Denton, de la Universidad de Boston, publicó los resultados exitosos de tests de psicometría realizados por su propia hermana, la señora Ana Denton Cridge. El filósofo inglés F. W. H. Myers, uno de los fundadores de la Society for Psychical Research de Londres, escribió en su obra The Human Personality de 1906 que “los objetos que han estado en contacto con organismos conservan las huellas de éstos, y a veces parece como si la naturaleza inorgánica pudiera volverse luminiscente, por así decirlo, con la larga historia de su pasado.”

 

Los estudios más extensos y metódicos empleando psicometría fueron hechos por el médico alemán Dr. Gustav Pagenstecher, en la ciudad de México, con la Sra. Maria Reyes de Zierold. Sus resultados fueron tan impresionantes que Walter Franklin Prince, presidente por entonces de la American Society for Psychical Research visitó México y publicó reportes adicionales. La psicometría fue incluso tema para una graduación doctoral: Jules Hettinger recibió su título de doctor en filosofía en 1940 por la Universidad de Londres, por sus experimentos descritos en su libro The Ultra Perceptive Faculty, donde el autor describe casos en los cuales él mismo participó ya sea como consultante en sesiones mediúmnicas o suministrando objetos ocultos para tres pruebas de psicometría que se realizaron a 1.400 millas de distancia.

 

Estos estudios van desde la evaluación de una sesión hasta estudios que involucran muchos años y cientos de sesiones con psíquicos. El parapsicólogo holandés W.H.C.Tenhaeff señalaba a los investigadores “la importancia de la persona más allá del psíquico.” En Argentina, aún son recordados los psíquicos Ronaldo Warburton, María Amanda Ravagnan, y “Mister Luck”, estudiados por el célebre investigador argentino J.Ricardo Musso. El parapsicólogo alemán Hans Bender también se interesó en la evaluación de los psíquicos, como el holandés Gerard Croiset. Croiset había logrado una gran reputación, entre otras razones, por sus éxitos para hallar personas desaparecidas. Uno de esos estudios fue denominado la serie “Pirmasens”, en la cual Croiset hacía predicciones de una persona que podría ocupar una determinada silla en una futura conferencia de parapsicología en Pirmasens. Bender quedó bastante impresionado por los resultados. Estaba asombrado, aunque, como decía a menudo, “es necesario hacer una evaluación estadística.”

 

Un procedimiento original para resolver el problema de la subjetividad para evaluar las declaraciones de los psíquicos fue proporcionado por Douglas Dean, en 1972. Dean usaba declaraciones hechas por el psíquico acerca de eventos futuros, pero a diferencia de Bender, Dean les pedía a los sujetos que formulen preguntas acerca de eventos futuros que pudieran ser esperadas en un lapso de 12 semanas, de manera tal que pudieran ser respondidas por si o por no. Por ejemplo, alguien sin empleo pero que estuviera buscando empleo podría preguntar: “¿Tendré empleo de aqui a 12 semanas?” El psíquico respondía a todas estas preguntas (285 respuestas de parte de 94 sujetos) basado únicamente en sus propias impresiones paranormales. Dean también les pedía a los mismos sujetos que adivinen sus respuestas. Entonces, 12 semanas después, los sujetos nuevamente respondian, pero esta vez basados en una situación real. Aunque se esperaba que los sujetos, que estaban más familiarizados con su propia situación, fueran más capaces de predecir su futuro, esto no ocurría así. El psíquico ganó este exámen y obtuvo un alto puntaje sobre un número de predicciones correctas. Es muy difícil diseñar un test que satisfaga las condiciones para una adecuada evaluación estadística sin restringir al mismo tiempo al psíquico. La mayoría de los estudios controlados con los psíquicos no permiten la interacción con los clientes, si bien tal interacción juega un rol importante en la práctica cotidiana del psíquico. Tampoco es fácil eliminar todas las posibles fuentes de error.

 

Desde hace tiempo, estamos embarcados en un proyecto que podría echar luz sobre el éxito de los psíquicos y el fenómeno de la psicometría. Estamos desarrollando un proyecto de investigación para explorar las principales características psicológicas y parapsicológicas de aquellas personas que dicen poseer habilidades extrasensoriales. Ambos coordinamos talleres, tanto para psíquicos como para personas que no poseen ninguna habilidad ni ejercen como psíquicos. Los talleres son abiertos y gratuitos para toda persona interesada. Hemos estado convocando, mediante la prensa y en TV, a toda persona que dice poseer tales habilidades, personas que hayan tenido experiencias extrasensoriales espontáneas, y personas creyentes que hayan o no tenido experiencias. A nuestro juicio, la observación, medición, y registro de las características psicológicas, como por ejemplo sus características de personalidad y sus modos para funcionar, independientemente de sus aciertos extrasensoriales, nos va a proporcionar información tan valiosa como la que surge de su evaluación parapsicológica. Ambos entrevistamos a cada psíquico, sea en forma personal o grupal, antes de iniciar los talleres, y obtenemos de ellos su consentimiento para iniciar los estudios.

 

Durante todo el taller, se emplean técnicas de relajación, visualización, concentración, imaginación, entre otras técnicas mentales provenientes de la meditación, el Control Mental, y la Yoga. Luego se aplican varias pruebas parapsicológicas. Es interesante que los psíquicos usualmente emplean fotografias de personas, nombres y objetos. Parece que estos elementos disparan impresiones mentales en forma de imágenes, o simbolos. Durante cada encuentro, explicamos la técnica que administramos. En un tipo de prueba emplean láminas que contienen fotografias con motivos intensamente emocionales, convenientemente ensobradas y aleatorizadas. Los psíquicos tratan de describir el contenido de cada sobre. Otra prueba consiste en usar nombres de personas. Es sabido que el nombre de una persona parece “detonar” la PES de los psíquicos. Durante el taller, seleccionan personas que hayan completado previamente tests de personalidad, entonces seleccionan características de personalidad específicas que se parean cada una con otra opuesta. Por ejemplo, una persona sociable se parea con una  insociable, una rígida con una vivaz, etc. Si el psíquico acierta un número de características por encima de lo esperado por azar, es posible presumir que su éxito se debe a que ‘entró en contacto’ (¿telepático?) con la persona, a través del nombre. La evaluación psicológica comprende una bateria de tests psicológicos empleando los siguientes instrumentos Sixteen Personality Factors, Dissociative Experiences Scale, Eysenck Personality Questionnaire, Anomalous/Paranormal Experiences Scale, Paranormal Beliefs Scale, y Harvard Group Scale of Hypnotic Susceptibility.

 

La última prueba consiste en llevar a cabo una descripción lo más completa posible de una persona empleando un objeto que ésta llevó consigo durante quince dias. Uno de nosotros distribuye seis llaveros a tres mujeres y tres hombres, a quienes no conocemos. Luego, éstos son devueltos al colaborador, quien a su vez nos lo entrega para distribuirlo a cada psíquico. Entonces los psíquicos tocan los objetos para entrar en contacto psíquico con la persona a través del objeto y hacer una descripción pormenorizada de sus características físicas, de personalidad, y toda otra que el psíquico libremente sea capaz de proporcionar. Todas estas declaraciones son grabadas en audio-tapes. Nuestra posición teórica que subyace del presente experimento ha sido originalmente propuesta por William Roll. Brevemente, la teoría postula que todo material posee un campo psi; que los eventos que ocurren en la historia del objeto dejan una huella en su campo psi; que tales huellas son información almacenada que es re-codificada, bajo ciertas condiciones, por algunos sensitivos, usando alguna forma de PES; y que éstas huellas dan un “carácter e intensidad psíquica particular de la persona (los dueños) y los eventos que han estado asociados con la historia del objeto.”

 

¿Cómo los sujetos-objetivo evaluan las declaraciones? Estas son entregadas a los dueños de los objetos quienes, por su parte, desconocen qué declaración les corresponde. Solo deben elegir una entre cinco, pero solo una es la correcta; los sujetos-objetivo deben otorgar un puntaje (1 es el máximo y 5, el mínimo) a aquel que mayores coincidencias tiene para si. Mediante este procedimiento no hay forma que la persona “se ajuste” a las declaraciones del psíquico. El psíquico no tiene la más mínima información acerca del consultante. Si el psíquico tiene éxito, esto se debe a su habilidad extrasensorial indiscutiblemente, y no a otra cosa.”

 

Si la técnica resulta efectiva, es posible que estos procedimientos ayuden mucho a estudiar las capacidades paranormales de quienes dicen ser psíquicos y quienes realmente lo son. Por ejemplo, estamos convencidos que nuestro estudio nos va a permitir comparar los éxitos de los psíquicos entrenados con personas que han tenido experiencias paranormales espontáneas, pero no ejercen como tales. También, comparar el éxito de los psíquicos usando objetos tocados por otros con el uso de fotografías y nombres de personas, dos de los principales procedimientos que emplean los psíquicos. Pero nuestros resultados son aún prematuros para establecer algo consistente debido a varios factores; el problema es que no tenemos certeza acerca de la naturaleza de la ‘energía’ que ellos sienten que está impregnada en el objeto; en definitiva, el psíquico continúa siendo el mejor teórico de lo que experiencia fenoménicamente cuando obtiene sus impresiones del objeto o del nombre.

 

Ni aún el psíquico sabe cómo, pero funciona. En efecto, cuando el parapsicólogo investiga al psíquico en realidad trata de ayudarlo a comprender la significación de sus imágenes, sean auditivas, visuales o motrices, analizando las causas de los errores, para sacar de ellos la experiencia. El mejor parapsicólog argentino hasta la fecha, el Dr. J.Ricardo Musso sostiene que hay tres momentos en el proceso de psicometría: (a) captación, (b) información, e (c) interpretación. La captación es el proceso por el cual el psíquico se pone en comunicacion con su objetivo, y lo ‘aprehende’ por medio de su parapsiquismo. La información es el proceso por el cual esa aprehensión accede a la consciencia del sujeto, ya sea transformándose directamente en una percepción, o bien a través de su automatismo motor, sin pasar por su consciencia. La interpretación es el proceso por el cual el psíquico (o a veces el investigador), mediante el análisis de la información, que se presenta muchas veces bajo forma simbólica, procura desentrañar su real significado, esto es, el contenido latente que se oculta detrás del manifiesto (como en los sueños).

 

El acceso de la captación a la mente consciente se cumple fundamentalmente a través de imágenes y de la intuición. La palabra “intuición” se emplea en este caso en el sentido especial de ideas no acompañadas de representaciones ni de razonamiento previo. Las imágenes (alucinaciones) pueden ser visuales, auditivas, olfativas, gustativas, táctiles o cinestésicas (de movimientos), y según sea el caso, el sensitivo ve, oye, palpa o gusta el objeto motivo de la captación. Otras veces experimenta sensaciones de andar, nadar, flotar, etc. (cinestesia) que también traducen información sobre el objetivo de la PES. En otros casos la imagen es de tipo emotivo, y el sensible siente tristeza, o alegría, correspondiendo al estado emotivo de su persona-objetivo. También puede sentir dolores físicos, o una sensación de malestar, si lo que capta es, por ejemplo, una enfermedad. Los rabdomantes, por ejemplo, sostienen entre sus manos una varilla en tensión. Cuando captan por PES una corriente de agua sus manos realizan inconscientemente un pequeño movimiento, y la varilla en tensión experimenta una brusca sacudida hacia abajo. Con un poco de ejercicio el radiestesista aprende así a interpretar estos movimientos automáticos. Algunos emplean un péndulo en la mano, recorren mentalmente los distintos órganos de una persona, y descubren, por los movimientos del péndulo, cuando en un órgano está localizada una lesión.

 

Muchas veces la información se presenta bajo la forma de un símbolo o de una alegoría, y entonces se plantea el problema de la interpretación. Por ejemplo, Musso dice que cierta vez presentó a una psíquica una caja herméticamente cerrada que contenía una billetera de cuero de lagarto. Cuando le pidió que describiera el contenido de la caja, la sensible hizo un gesto de horror, y exclamó que allí había algo maléfico o embrujado. ¿Por qué? Porque se le había aparecido la figura de una víbora o de un lagarto, que cruzó ante su vista y desapareció. En este caso la captación fué correcta, pues percibió que era algo relacionado con una víbora o lagarto. Pero no interpretó que se trataba de un objeto confeccionado con ese cuero, sino que, asociando conceptos condicionados por su creencia en los maleficios, interpretó que se trataba de algo “embrujado.”

 

Nosotros sostenemos once claves para interpretar las lecturas psiquicas:

 

·         En general el vidente controla el encuentro en un grado mucho mayor que lo que el cliente supone, de manera que el vidente selecciona tópicos con los que el cliente se siente cómodo.

 

·         Muchos de los temas se refieren a necesidades básicas o a temores que casi toda la gente experimenta, tales como si es fiel la persona a quien ama, la estabilidad de un negocio, o problemas de salud.

 

·         La apariencia del cliente dice mucho al vidente acerca de su personalidad, modo de ser, hábitos, etc.

 

·         Los clientes normalmente no están concientes de las reacciones no-verbales que se ejecutan inconscientemente. E incluso el verdadero psíquico podría no estar enterado de todo lo que realmente “sabe” con solo estar frente a otra persona.

 

·         Existe una tendencia en los clientes a considerar todas las declaraciones como correctas tratando activamente de buscar correlaciones porque desea que la sesión sea exitosa.

 

·         El principal temor de un psíquico es el fracaso en su predicción. Puesto que se siente seguro de la calidad de sus impresiones, tratará de evitar todo tipo de discrepancias y disonancias.

 

·         La gente tiende a asignar más importancia y recordar mejor las declaraciones correctas que las indiferentes o incorrectas. Hay un proceso natural de selección de aciertos que parecen extraordinariamente significativos.

 

·         Existe la tendencia a atribuir un carácter paranormal a todas las declaraciones, incluso se les dá valor a las que, en una conversación normal, se les daría poca importancia.

 

·         La mayor parte de las declaraciones son multívocas, esto es, tienen una variedad de posibles interpretaciones, lo cual aumenta las probabilidades de ser correcta.

 

·         Los clientes tienden a suponer que cuando un psíquico trata de obtener impresiones paranormales, todos los procesos psicológicos normales quedan excluídos.

 

·         Para el cliente su problema en particular es único. Pero esto no se aplica al psíquico. La mayoría de las preguntas y problemas que reciben son bastante comunes.

 

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Original para Anuario de Brasileiro de Parapsicología 2002

 

[1] Este artículo fue escrito mientras los autores gozaban de una beca de investigación de la Fundación BIAL.

[2] Alejandro Parra es psicólogo especializado en Psicología Paranormal. Edita la Revista Argentina de Psicología Paranormal y el Instituto de Psicología Paranormal. Juan Carlos Argibay es psicólogo especializado en psicología cognitivo-conductual, metodólogo y estadístico. Es docente en la Cátedra de Metodología y Estadística en la Universidad de Buenos Aires.